Te llega una notificación de LinkedIn con una oferta de prácticas en
un estudio de Arquitectura.
Decides montar un PDF de más de 40 páginas con tu portafolio
minimalista, tu CV, tus renders del TFM, el panel de algún concurso
buscando impresionar al que podría ser tu futuro jefe.
Pero siento decirte que lo más probable es que tu portafolio quede
olvidado en la carpeta de descargas junto con la de los otros 200
candidatos.
Si quieres un trabajo de arquitecto, tienes que destacar.
No envies un pdf con tu portfolio, enséñalo en tu propia
web.